dimarts, 18 de desembre de 2012

Sobre el asno de oro. Parte I: La Génesis de un malvado.

. 




Querido lectorado: 


Lo siento, pero como ya he repetido hasta la saciedad, esta guerra, ni la empecé yo ---[ no fui yo quien externalizó nuestro conflicto interno hacia otros (miserables) familiares, ni menos aún, definitivo error, agitar el espantajo (real o mero prepotente farol) de andar metiendo por en medio a Daríos Ruartes, "...y en copia oculta a la abogada de la familia...", va y dice el muy imbécil... : ¿qué pasa, tu papá no es un titulado competente en esa (ni en ninguna) materia, y por ello necesitáis la ayuda de alguien que, a diferencia de vosotros, tal vez no sea un subnormal emocional :-D ?? ]---, ni tampoco la puedo perder, porque no tengo absolutamente nada valioso que gente mafiosa me pueda arrebatar, ya que no valoro ni mi propia vida, so subnormales, como consecuencia del disgusto de que exista en el mundo gentuza como quien todos y todas sabemos y ya conocemos.

Y en cuanto a la pasta, es que es directamente de risa. De todos modos te la iba a dejar toda en exclusiva a ti voluntariamente, así que, como comentaré en alguna otra parte, si te hace más feliz hacerte con mi dinero por la vía de las demandas o la judicial que no la normal del testamento que suele utilizar el público en general, pues bueno, pero, vaya, lo encuentro sumamente curioso y llamativo, al menos desde mi descentrado y desdentado punto de vista X-D , "cosas verás..." 

Porque, por supuesto, ni me hicisteis llegar los antibióticos, ni los parches de morfina, con lo que, como consecuencia de ello y el curso real que ha tenido mi enfermedad y mi infección, he tenido secuelas cerebrales y he padecido una agudización de mi conocido trastorno o desorden de la personalidad, todo ello exclusivamente por causa de vuestra patente, inhumana, y a la vista está que miserable denegación de auxilio. Podéis estar contentos, pero luego no os quejéis de las consecuencias de vuestros actos. Los dos malos odóntologos, tú, tu wife, la misma porquería filo-proto-fascista sois todos, y todos culpables y responsables por igual de los males de la Humanidad, ¡¡ DEJAD DE DERROCHAR, MISERABLES !!  

Y eso, en el supuesto que la infección, bien, las infecciones remanentes, que no se podrán tratar en semanas o meses, no me lleven en cualquier momento a un desenlace fatal (bien, en realidad, genial, ¡menudo tanto para tu reputación!, jajajajaja, haber precipitado la muerte de tu tío, o su abocamiento al suicidio por decepción, desesperación y desesperanza en un futuro que merezca la pena vivirse,  ¡gran logro a exhibir como mérito profesional, supongo :-D !) en el marco de una septicemia general. Pero, claro, al BAU sanitario nunca le interesó mi salud (ni la de nadie), sino nuestro dinero, y quienes se suman al carro por acción u omisión, igual de culpables son. 

Pues, mala suerte, pero doble, y criminal, error, eso de comenzar esta guerra, pues no de otra manera interpretaría cualquiera no subnormal o fascista que, por un simple intercambio de emails, se metan abogados por enmedio y contra la propia familia directa, máxime cuando, pese a los incontables "escándalos" que, tanto en listas de trabajo como en vivo y en directo, he protagonizado en mi ya dilatada vida, JAMÁS NADIE HASTA AHORA, ni siquiera el CNI de Sants, se habían planteado dar parte a abogado alguno de mi conducta. Hasta que fui a dar con alguien aún inconmensurablemente más necio y estúpido que yo, y encima, malvado. 

Por un simple intercambio de emails, insisto, mezclado con tu incultura y tu constructo sobre mí, ¿piensas de verdad que has podido obrar bien, so canalla deleznable, necio, estúpido, o te crees que no reconocer y reparar tus muy graves errores no te hará perder cantidad de tiempo cerebral, "otro muerto en el armario", y también material? (y como siempre, con vuestros hijos como principales perjudicados, no tenéis remedio) 

Criminal, y digno de escarmiento, no de otra manera se puede considerar el amenazar a un familiar directo, de extracción y cultura mucho más humildes, y que en todo momento se había comportado, en el terreno público como en el privado, simplemente con la cachazuda confianza que da intercambiar opiniones, discusiones o lo que sea, con alguien a quien crees, aparte de tu pariente estimado, tu amigo y tu aliado. 

Pues no, va el imbécil y lo envía todo al carajo, pero encima dejándome mal y como un presunto criminal, con el daño que le puede hacer a su obra tamaña inconcebible e inicua conducta hacia mí, como él, pero de antes, habitante de estas bendecidas tierras. Y todo por un simple arrebato de infantilista enfado, porque "su eminencia" no me podía "dialécticamente derrotar", ni tampoco seguir manteniendo el hipócrita edificio de mentiras y más mentiras construido durante los últimos dieciséis meses para cumplir su deseo real, mantenerme cuanto más apartado de sus vidas, mejor, no fuera que me fuera a ingerir de una sentada a sus pobres e infortunados retoños, o algo así.  

Y todo, porque no le gustó nada el juego del espejo. Bueno, pues yo no tengo la culpa, y cuando era niño bien que sabía, humildemente, aceptar las consecuencias que, para el conocimiento de su propia forma de ser personal, nos traía siempre ese juego, en que me atribuía a mí sus principales defectos o errores (y ojo, no digo que yo no los tenga también). Sí, claro, cuando tenías seis años, y te enganchaste, al igual que todos tus hermanos y hermanas, menos el mayor de todos, a mi incondicional cariño y dedicación por vosotros, a la vista de que, para vuestros padres, no erais sino meros objetos, bienes o ganado a quienes había que sacar adelante proveyéndoles de todas las necesidades materiales, dando por supuesto que con ello cubrían por completo sus obligaciones, entre las que, desde luego, para nada iba a entrar dedicarse a daros cariño y perder satisfactoriamente el tiempo jugando con vosotros, queriéndoos de verdad, cosa que nunca era posible, pues había cosas más importantes que hacer, como era mantener la casa en orden material, aunque ello implicara el más desastroso y ominoso desorden espiritual. 

Así es, y eso lo explica todo: excepto a los dos mayores, a los demás hijos vuestros padres jamás os quisieron NADA, y por eso, incluso cuando de verdad quieren ayudaros, en realidad os perjudican. Y yo, aunque pensaba que de alguna manera a quienes de verdad queríais y querríais haber abrazado era a vuestros padres, nunca consideré que todo, al final, pudiera tener excesiva importancia para vosotros. Pero a la vista está que mi desenvuelta figura de tío resultó ser, al final, la clave para brindaros una oportunidad de que no perecierais psíquicamente allí mismo, víctimas de suprema desatención emocional. 

Y por ello, cuando vuestros padres me expulsaron de facto de vuestra casa ---[ bajo la conminación de que si permanecía allí había de pasar a trataros como ellos, todo el amor, tolerancia y cariño para el súper valiosísimo hermano mayor (normal que lo convirtieran en un dictador sobre el resto de hermanos), algo de deferencia para la siguiente, mientras que, a todos los demás, había de pasar a aplicaros el mismo tratamiento de desapego, adustez, distanciamiento y extremo rigor que ellos emocionalmente os brindaban ]---, cuando me expulsaron, decía, en mis recién cumplidos ventitrés años consideré que no dejaría de ser una pérdida menor por vuestra parte. Al fin y al cabo, ¿qué apego podíais haberle cogido a un tío que apenas si había pasado cuatro meses con vosotros, cuando el tirón natural que de todas formas tendríais hacia cualquiera de vuestros padres había de ser, por lógica, muy superior? 

Pues no, no y no. Aunque alguna vez, en mi mente, os suponía llorosos preguntándoos desconsolados por mi ausencia o desaparición, yo siempre pensaba que ello no podía ser sino exageraciones egotistas de esa parte de cada uno que, constantemente, nos está recordando las magníficas e importantísimas personas que somos frente a la mezquindad y pobreza mental y emocional ajena. Parte de nosotras y nosotros que ha de existir, no la denostemos tanto, pues nos "compensa" de los "sinsabores" que nos depara la vida cuando descubrimos que "tampoco es que fuéramos tanta joya como pensábamos o creíamos", o bien, por el contrario, cuando somos contra toda justicia real ninguneados con saña. 

Pues bien: resultó que la parte egotista tenía toda la razón del mundo, y que, a tan sólo ciento treinta y cinco kilómetros de distancia, un montón de desesperados niños y niñas no sabían avenirse a la nueva situación, pues se había marchado, sencillamente, la única persona que en verdad les quiso algo (bien, bastante) en su infancia y en esta vida, y que, como suele suceder con los pobres niños, pasaron o bien a auto culpabilizarse, o bien a pelearse entre ellos acusándose mutuamente de haber sido la causa de que me marchara y desapareciera de sus vidas. 

Mientras todo este drama acaecía en esa casa-infierno familiar de León, vuestros miserables padres fueron incapaces de poner en mi conocimiento directo el terrible drama que os estaba afectando, y que, en última instancia, en efecto dio al traste emocionalmente con algunas de vuestras vidas, la tuya entre ellas. 

Pues bien, no fue mía la culpa, jamás creé conflicto alguno con nadie en esa casa de León (otra cosa es que no me dejara pisar sino por vosotros, los niños y niñas buenas), y no me fui, NO ME FUI, ME ECHARON, ME ECHARON, y yo era completamente (y comprensiblemente, ya he explicado el por qué, los pocos meses compartidos) ajeno a la intensidad de vuestro sufrimiento, y a vuestro desarbolado subsiguiente caminar por el mundo, ausente ya la única persona que, sin esperar nada a cambio, os dio incondicionalmente su amor en vuestra familia mientras, repito, erais niños pequeños. 

¿Cómo lo iba a poder saber yo? ¿Cómo iba a saber que si realmente os hubiera raptado ---[ como, por "desengrasar", especulaba alguna vez cuando, a mi vez, yo os echaba sumamente de menos, pero sabía que no podía volver, porque ya no podría seguir siendo ese buen tío al que tanto adorabais, sino que, en su lugar, habría pasado a estar obligado a no quereros y maltrataros emocionalmente como hacían ellos, tratándoos con el sistemático desprecio de quienes nunca comprenderán, porque son malos y malvados, que los niños son personas y nuestros iguales, nunca nuestros inferiores, a veces nuestros auténticos superiores en según qué juegos o situaciones, como puede ser el campo emocional ]---, todo habría salido incomparablemente menos catastróficamente mal? 

Seamos sensatos, que a mi el trastorno me sobrevino luego, años después, no muchos, pero años. ¿Quién, en su sano juicio, iba a saber que mi "obligación" REAL era la de haberos secuestrado y llevado a vivir conmigo en secreto? Además, ¿Cómo hubiera podido hacerlo, de proponerme tan tremendo y desatentado camino, planteamiento que por supuesto jamás seriamente me hice? Lógicamente, yo sólo me "imaginaba" el "después", cuando, una vez felizmente raptados, semanas o meses más tarde vivíamos todos juntos nuestra alegre vida cotidiana, y sin ningún hijo o hija de puta de los que os maltrataron en al menos quinientas millas a la redonda; pero para nada reflexioné ni pensé hacerlo en el "cómo llegar a esa situación", puesto que nunca pensé en hacerlo de verdad, es sencillamente aquello de las tendencias, las intenciones y las acciones, tres campos muy diferentes entre ellos, y en momento alguno rebasé el primero.  

Pero claro, en mi ausencia, vuestros malvados padres, presa de una mezcla de rabia e incomprensión ante el drama que ellos mismos (y nadie más), por su enanismo mental emocional, habían desencadenado, no comprendían nada de nada: ¿cómo era posible que sus teorías hicieran aguas de esa manera, y que los niños, "sus" niños, valoraran a todas luces muy superiormente el alimento espiritual que yo os supuse que no todas las banalidades materiales que a ellos tanto (y en exclusiva) les amohinaban? 

Pero (se preguntarían en su necia maldad, me imagino) ¿no habíamos quedado, con Marx (¿con qué Marx, me pregunto yo?, aunque, viendo el alcance de su discurso, la respuesta no podía estar más clara: Harpo Marx), en que lo realmente importante y fundamental para la felicidad de los niños eran sus condiciones materiales, que los niños no son tontos, y saben de verdad quien les quiere auténticamente? Entonces, ¿qué lloraban esa panda de marrecos, la pérdida de una trivialidad, de una persona sumamente informal, que perdía el tiempo con ellos en lugar de estar estudiando a fondo para sacar la mejor nota posible en la oposiciones que estaba preparando, un pariente subnormal que valoraba más la alegría de unos menores que no sus posibilidades de triunfo en esta vida? Bien, ya se les pasaría, y lo comprenderían todo... 

Sin embargo, pasaban los días, y los niños "no lo comprendían", sino que proseguían en su desesperación. Así que, como para según qué cosas de tontos no tenían un pelo (son políticos), en vez de cargar miserablemente contra vuestro tío (salvo alguna aislada vez, pero para enseguida abandonar esa táctica, visto que solamente valía para que, furibundos y en pie de guerra, os volvierais contra ellos, y les gritarais la verdad que tan difícil es ocultarle a los niños: ¡¡ mentira !!, ¡¡¡ el tío nos quería, y vosotros, NO !!!), por el contrario, muy despreocupadamente ya, os contestaben tranquila e indiferente, falsamente, cada vez, que vuestro tío se había ido porque le había dado la gana, porque en realidad no os quería, le dabais igual y había decidido proseguir su vida por su cuenta y riesgo sin preocuparse lo más mínimo por quienes dejaba atrás. 

Claro, mentiras "bienintencionadas" ---[ si es que no acabaron creyéndoselas ellos mismo, que seguramente habrá sido que sí, pues conocido es el zorrocotróquico camino de los y las malvadas, y aparte, un tanto goebbelianos siempre fueron por aquellos parajes, disfrazados, eso sí, de progresismo-psoeista ]--- para aliviar el padecimiento de los niños, y que sí, a medida que fue calando, efectivamente los fue calmando... solo que con un pequeño daño o efecto colateral: como consecuencia del evento, y de acabar creyendo que, en efecto, su tío no era nada más que un canalla y un miserable, algunos de ellos tomaron la inapelable resolución de, de ahí en adelante, nunca jamás volver a ser buenos, ya que su tío, la única persona que creyeron que los quiso de verdad,  así los había emocionalmente estafado. 
Y en el supuesto de que todo esto que he relatado no sean sino las necias fantasías o delirios de un solitario y alienado anciano, entonces: ¿alguien me puede explicar de que supuesto "tanto mal" me están hablando o les pude yo haber hecho en, insisto, tan sólo cuatro meses, hace de ello ya más de treinta y cinco años? ¿Quién está loco de remate aquí, o en efecto es un malvado satanista? 


así fue, asno imbécil, y así, cuasi inexistente audiencia (por ahora) se lo hemos relatado. 
ET tribulete. 
.. 

.   .     .     .     .  .
¿¿  ??? 
eS AMT en la acAMpada

.. 

5 comentaris:

  1. Forrest:

    Como abogado, decirte que te asiste el legítimo derecho a publicitar tu correspondencia privada con AMT, al ser él quien primero quebró la privacidad de vuestros asuntos.

    Pero, como abogado y como amigo, te recomiendo hagas un uso moderado de esa opción.

    un saludo.

    ResponElimina
    Respostes
    1. ---

      Gracias, siempre es de agradecer que le aclaren a uno extremos legales, y si bien ese detalle en concreto de mi legitimación para actuar ya lo conocía, bien podría no haber sido así, así que, de nuevo, gracias :-)
      ..

      Elimina
  2. Eladio:

    ¿Bastará esto para parar tu locura? Yo no sabría ponerlo en bonito, así que

    http://crashoil.blogspot.com.es/2012/12/analisis-de-espana-desde-el-punto-de.html?showComment=1356008225225#c4169180751867208253

    La realidad es dura, pero has de saber afrontarla con dignidad y serenidad. Te equivocaste: él no era quien creías, ése y no otro ha sido tu gran error: pero ha sido un error tuyo, no de nadie más, y tú sabes de qué te hablo.

    Entra, por favor, lo antes posible en la fase de ACEPTACIÓN de tu propio "Código NINDA": AMT es un miserable, Y NO HAY MÁS.

    Al menos, para mí y para cualquier ser no malnacido es una evidencia. Si no, ya te habría pedido perdón, pero sobre todo, rectificado en cuanto a lo de la abogada.

    No hay más: ES UN HIJO PUTA, PUNTO FINAL.

    que te mejores :-)

    ResponElimina
    Respostes
    1. ---

      @Angel (o cualquiera que sea tu nombre verdadero)

      Me mereces confianza, pues te has portado bien conmigo, así que te agradezco lo que hayas podido decir allí. Pero, sin que te parezca mal, prefiero no entrar a verlo, entiéndeme.

      Y sí, tienes razón, es un código NINDA en toda regla. Y apoyos y posicionamientos como el tuyo (y el de poquita gente más, todo ha de decirse), me han ayudado a ir saliendo del pozo, y al leerte recién he caído en la cuenta de que, por fin, y sin salir aún ni mucho menos de una aguda fase de depresión y apatía, por fin, decía, he aterrizado por primera vez en la fase final de aceptación: tenía una idea totalmente equivocada de cómo era mi sobrino, ¡qué le voy a hacer!, pero errores todos y todas cometemos en esta vida.

      Si no salgo loco de remate de ésta, cosa aún por ver, será gracias al explícito apoyo de personas como tú, que os habéis negado a dejarme sólo en mi sufrimiento, y os habéis implicado en mi defensa activa, así que redobladas gracias.

      un saludo cordial.
      forrest gump.
      ..

      Elimina